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El impago de facturas se trata de uno de los principales problemas para las pymes. En el momento en el que la empresa debe liquidar sus facturas ante Hacienda sin haber cobrado las facturas pendientes de pago, el impacto de la morosidad en las pymes es más que evidente y puede resultarles un verdadero desafío. En muchas ocasiones esta falta de liquidez obliga a las pymes a cerrar la empresa. Sin embargo, aunque la morosidad puede llegar a ser un problema que provoque el hundimiento de la empresa, se presentan ciertos recursos para evitar llegar a este punto.

El Informe Europeo de Pagos de Intrum, empresa dedicada a la prevención y gestión de impagos, ha desvelado una triste realidad, en este último año han aumentado un 17% los retrasos en los pagos por problemas financieros.

Analizamos cómo actuar ante el impago de facturas, qué factores influyen en la morosidad, consecuencias y más para comprender de cerca este grave problema para las pymes.

 

Problemas para las pymes al reclamar el impago de facturas

  • ¿Por qué las pymes no reclaman?

Si una pyme sufre el impago de una factura, tiene la posibilidad se solicitar una indemnización por los costes de cobro, asimismo, puede reclamar los intereses de demora. Sin embargo, es sorprendente que la mayoría de las pymes no llevan a cabo ninguno de los dos trámites. Entre las razones que explican por qué las pymes no reclaman, encontramos el desconocimiento del sistema de reclamación, así como el miedo a perder clientes.

  • Frenos para reclamar el cobro de facturas

Si la pyme no reclama una deuda pendiente de pago, no solo está perdiendo esta cantidad, sino que también perderá la cantidad a abonar a Hacienda en concepto de IVA.

Las pymes, una de las más perjudicadas por los impagos, deben hacer frente a ciertos frenos para reclamar el cobro de deudas, puesto que disponen de menos opciones y recursos financieros.

Entre los principales obstáculos para las pymes para reclamar el impago de facturas encontramos:

  • A cuánto asciende la deuda, siendo una pequeña cantidad frecuentemente.
  • El deterioro de la relación de la pyme con el cliente.
  • Los recursos y esfuerzos para reclamar el cobro.

Sin embargo, podemos poner fin a estos obstáculos contratando a un abogado especializado que se encargue de reclamar el cobro de la factura impagada por vía extrajudicial o judicial.

 

Consecuencias del retraso de pago en las facturas

Generalmente, las deudas pendientes de pago no suelen tener importantes efectos negativos en las grandes empresas, ya que gozan de mayores recursos económicos, tienen mayor posibilidad de diversificar los riesgos y mayor acceso a la solicitud de créditos. Por otro lado, el retraso de pago en las facturas puede condenar a una pyme que concentre su actividad en una pequeña cantidad de clientes.

Este problema se agrava para la pyme si anteriormente ya padecía problemas de liquidez, ya que para afrontar obligaciones, como impuestos, nóminas o el pago de proveedores, los problemas de liquidez le impedirán transformar sus activos en efectivo.

En cualquier caso, a pesar de que la pyme tenga la capacidad para afrontar el retraso de las facturas de pago, tendrá una serie de consecuencias económicas:

  1. Costes bancarios por devolución de efectos impagados.
  2. Mayores costes en los créditos bancarios
  3. Mayores costes por la necesidad de financiación debido a los impagos.
  4. Gastos adicionales por la gestión de impagos, como la contratación de profesionales.
  5. Mala imagen para solicitar financiación
  6. Disminución de beneficios.

 

¿Cómo gestionar impagos? Pymes

Indicamos una serie de consejos para evitar la morosidad dentro de las empresas:

  1. No dependas económicamente de unos pocos clientes.
  2. En el caso de que un cliente presente deudas pendientes de pago, es importante que redactes una política de pagos que no perjudique a tu pyme.
  3. Redacta las condiciones de pago y reembolsos que presente las condiciones generales en el abono de facturas.
  4. No esperes a que la situación sea crítica, contrata a un profesional que estudie el caso de tu empresa para poder alcanzar una solución.

Es preciso aclarar que la Ley 15/2010 de lucha contra la morosidad determina que el plazo máximo de pago son 60 días. Asimismo, la jurisprudencia del Tribunal Supremo considera nulos de pleno derecho los pactos entre contratistas y subcontratistas que sean mayores a estos 60 días establecidos por el Código Civil. Por ello, es sorprendente que las estadísticas indiquen que tanto en el sector público como en el privado el plazo de pago sea habitualmente mayor a 60 días.

En el caso de sufrir impagos, lo más importante es que la pyme comience sus acciones legales en el menor plazo de tiempo posible, ya que la mayoría de los impagos se pueden resolver en los 6 meses posteriores. Entre los trámites para gestionar las facturas impagadas, encontramos la vía extrajudicial para alcanzar una solución amistosa en primer lugar y, en caso de no tener efecto, pasaremos a la vía judicial.